jueves, 20 de noviembre de 2008

CHINA, UNA OPCIÓN REGIONAL

China es el tercer país que más importa productos de América Latina, absorbiendo el 14% de las exportaciones totales de la región. Además, anualmente unos 600 barcos chinos atraviesan el Canal de Panamá, lo que convierte a la nación asiática en el tercer mayor cliente de la vía acuática. América Latina ha pasado a ser el principal destino de la inversión extranjera de China, recibiendo una cuarta parte de la inversión extranjera directa total del país.

La inversión acumulada ascendió a 22.000 millones de dólares a finales de 2007. América Latina, con una población total de 548 millones de consumidores y un ingreso medio per cápita de 5.500 dólares, que duplica con creces el ingreso per cápita de China, es un mercado muy atractivo para china. China y América Latina comparten los mismos objetivos de desarrollo y tienen intereses comunes en una amplia gama de esferas.

Ambas partes se encuentran actualmente ante una oportunidad histórica de crecimiento sin precedentes y deberían aprovecharla de manera segura, pragmática y creativa. En opinión de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), los gobiernos de América Latina y el Caribe deben redoblar sus esfuerzos para identificar y aprovechar las posibles complementariedades derivadas de una mayor integración con China.

Esto, argumenta, teniendo en cuenta los riesgos que enfrenta hoy la economía mundial y su nueva geografía centrada cada vez más en la región de Asia-Pacífico. Para este organismo regional, América Latina debe crear alianzas comerciales birregionales, aumentar la cooperación en materia de innovación y de capital humano, a fin de diversificar el comercio y agregar más valor y conocimiento a las exportaciones.
De igual manera, debe colaborar para promover condiciones más estables con China. Este año se cumple el trigésimo aniversario desde la aplicación de la política de reforma y apertura en China. En las tres últimas décadas, su crecimiento económico ha promediado un 9% al año. El PIB per cápita se multiplicó por 11 y el volumen del comercio exterior aumentó 95 veces.

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