LA COMPETITIVIDAD DEL SECTOR EXPORTADOR PANAMEÑO: PROYECCIONES, VENTAJAS ARANCELARIAS Y RETOS LOGÍSTICOS EN 2026


Por: Lic. Rigoberto González - INTELCOMER

El sector exportador de Panamá atraviesa una coyuntura decisiva, marcada por la reconfiguración del comercio internacional, la estabilidad de sus acuerdos bilaterales y la imperiosa necesidad de superar cuellos de botella internos. Para los empresarios, industriales y ejecutivos del sector comercial, comprender estas dinámicas es fundamental para capitalizar las oportunidades que definen el panorama económico actual y trazar estrategias de crecimiento a mediano plazo en un entorno global altamente competitivo.

Un aspecto clave en este escenario ha sido la exclusión de Panamá del nuevo régimen de aranceles de entre 10% y 12.5% que Estados Unidos implementó para más de sesenta economías bajo normativas de control comercial. Tras el vencimiento de la sobretasa temporal previa, los productos nacionales regresan al arancel cero amparados por el Tratado de Promoción Comercial (TPC). 

Esta exención de cargas adicionales protege de manera directa la competitividad de las exportaciones panameñas frente a competidores regionales que sí deben asumir dichos recargos, enviando además una señal clara de estabilidad y confianza para la atracción de nuevas inversiones extranjeras orientadas a la manufactura ligera y el ensamblaje en suelo panameño.

En sintonía con este marco favorable, las proyecciones económicas para el cierre de 2026 reflejan un dinamismo notable en el comercio exterior. Las estimaciones oficiales del Ministerio de Comercio e Industrias apuntan a que las exportaciones totales de bienes podrían alcanzar un rango de entre $1,250 y $1,300 millones. 

Este repunte se sustenta en la progresiva recuperación de rubros agrícolas emblemáticos como el banano tras los desafíos del año anterior, así como en el impulso constante de alimentos procesados, ron, mariscos, salsas y productos plásticos que ya comercializan con éxito en grandes cadenas internacionales y mercados de nicho.

Sin embargo, el éxito sostenido del comercio exterior exige acelerar con urgencia la diversificación de la oferta exportable. Organismos como el Centro Nacional de Competitividad y los gremios industriales insisten en que el país debe trascender la dependencia de ciclos basados en pocos productos y avanzar hacia una mayor sofisticación productiva. 

Esto implica incorporar mayor valor agregado, potenciar los encadenamientos productivos regionales y aprovechar las tendencias globales de relocalización o nearshoring. Para lograrlo, resulta vital alinear la capacitación del capital humano técnico con las demandas reales de la industria moderna, mejorando los sistemas educativos y asegurando una mano de obra calificada.

A pesar de las ventajas normativas y la privilegiada conectividad del istmo, los costos logísticos continúan poniendo a prueba la eficiencia operativa. Especialistas de la industria advierten que exportar desde Panamá conlleva importantes desafíos debido a las limitaciones en la infraestructura terrestre interna y los procesos administrativos. 

El transporte de carga por carretera, eslabón crítico para trasladar mercancías desde las regiones productoras hasta los puertos, enfrenta sobrecostos derivados de la congestión vial y los tiempos de espera. Actualizar las líneas base mediante estudios logísticos y agilizar los trámites aduaneros resulta indispensable para garantizar que la producción nacional alcance los mercados internacionales con plenas garantías de rentabilidad y equidad territorial.

No hay comentarios: